Recientemente recibí un correo acerca del terremoto en Poás (Costa Rica), en el que murieron varias personas y algunos cientos perdieron sus hogares. Una tragedia por donde se mire.
El correo básicamente critica, condena las famosas fiestas de Palmares que se realizan siempre en nuestro país. Empiezo por decir que no voy a estas fiestas y que el correo es similar a otros mensajes y propagandas que circulan por la red. La idea en general es que tales fiestas no se deberían celebrar, y presenta una serie de argumentos, válidos (por lo menos para quien escribe el correo por supuesto).
Me pone a pensar en ese luto que se nos insta a guardar, y la manera en que se critica la humanidad o la sensibilidad de los que se van a ir de fiesta. Y no deja de parecerme un esfuerzo un poco esteril. Creo yo que el luto es un acto de dolor, es un periodo en el que uno se guarda de hacer ciertas cosas para no insultar de alguna forma a aquellos cercanos a los difuntos.Uno guarda luto porque le duele o porque siente alguna empatía por los dolientes.
En este caso, no creo que sea así. Creanme cuando les digo que a los desgraciados que sufrieron las consecuencias de esta catástrofe no les podría importar menos si Pablito o Anita van o no a bailar reggaeton a Palmares.
No se si logro ser bien interpretado, el caso es que si uno se abstiene o no de hacer alguna cosa es por que como seres humanos que parecemos ser, lamentamos lo que pasó y hay algo en uno que se rompe de alguna forma y que toma tiempo reparar.
De alguna forma, si hubiera que reprochar, o si alguno de nosotros tuviera la posición de reprochar a otro ser humano algo en esta situacion, sería entonces su falta de humanidad o de sensibilidad. Pero a fin de cuentas cada cual es tan humano y tan sensible como es.
Siento que no se puede hurgar suficientemente profundo en el alma del ser humano para tachar a medio país de irrespetuoso, insensible e indiferente basados en quien va a no a las fiestas de Palmares. Porque si a alguno, creo al común de nosotros vienen mañana a regalarnos un paseo de un mes a Europa, probablemente no lo consideremos tan irrespetuoso como Palmares.
En conclusión, no creo que nadie piense abiertamente: “voy a ir o a hacer esto, y no me importa lo que acaba de pasar”, simplemente es que ya sea en una semana o en un año, cada uno de nosotros va a empezar a dejar de sentir miedo y tristeza y seguirá con su vida y debemos rezar porque incluso aquellos mas afectados puedan tarde o temprano hacer lo mismo.
Si alguien fuera en serio insensible al dolor ajeno (imposible de saber), inclusive entonces no sería una razon para despreciarlo, que en todo caso lo que despierta es un poco de compasión.